Es correcto que el partido de gobierno
está perdiendo un gran peso político con las sucesivas renu8ncias de sus
miembros más extremistas. También es correcto pensar que no solo pierde peso
político sino también peso congresal, pues esa bancada que antes era tan
numerosa ya no cuenta con el voto incondicional de los renunciantes, logrando
que su peso en el congreso disminuya peligrosamente hasta llegar a estados de
crisis como los tuvo Fujimori en su primer gobierno.
Lo preocupante es que se repita lo que
hizo este en el 92 so pretexto de poder realizar las acciones necesarias de su
salvaje política antiterrorista. Fujimori disolvió el congreso en el 92
arguyendo que este no le permitía trabajar con libertad.
Ahora, el Perú está nuevamente en
crisis. Ya no terroristas amenazan nuestra tranquilidad, ahora los conflictos
sociales estallan por donde se ponga la mirada. Como dijo el gran Gonzales
Prada: “En el Perú donde pones el dedo salta la pus”, resumiendo admirablemente
la situación peruana.
Estos conflictos son una gran amenaza
hoy en día. Entonces, ¿sería incorrecto pensar que el presidente use el
debilitamiento de su bancada y la crisis en que se encuentra gran parte del
país para cerrar el legislativo y hacerse con todo el poder? ¿La cantidad de
militares participantes en este gobierno no es extraña?
Personalmente, es un panorama que no
creo que se llegue a dar en nuestro país. Pero es una posibilidad que creo no
puede ser rechazada como muy descabellada. Nunca se sabe. Esperemos que no.

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